摘要:La asimilación mexicana de la cultura de la casa del Movimiento Moderno fue facilitada por una divulgación en publicaciones circulantes en la que lo “moderno” se introducirá en forma de pequeñas discusiones. Periódicos de gran tiraje entre 1920 y 1940 muestran a la vivienda dentro de un eje de debate, promoviendo nuevas configuraciones espaciales y hábitos domésticos. Dentro de esta perspectiva, la observación del proceso de proyecto de la célebre Casa Elosúa (1934, Guadalajara), proyecto de Ignacio Díaz Morales, se presenta como una oportunidad para recuperar el debate arquitectónico de ese tiempo. En su desarrollo, no obstante, se observan pasos que van a la inversa, en contracorriente con la búsqueda dominante de fórmulas domésticas innovadoras de la mayor parte de los arquitectos de su momento. En las tres versiones de la Casa Elosúa se observa a un Díaz Morales que pasa del modelo con solución en “hall moderno” hacia un modelo basado en la preservación de la tradición, con patio y corredor típico de la casa mexicana. El proceso desdibuja el punto inicial “moderno”, en el que se inscribía de forma precoz en los años treinta, para favorecer una arquitectura regional, que valoriza aspectos como la “paz y la tranquilidad” de una “vida familiar”. A través de una lectura de planos arquitectónicos, cruzada con publicaciones de la época, se puede identificar no sólo las ideas y hábitos de la casa, sino indicios reveladores de polémicas de la arquitectura mexicana, indecisa entre un nacionalismo y el deseo de innovación “moderno” con inspiración extranjera. En el caso de la Casa Elosúa, no obstante, se observan esfuerzos que apuntan en dirección opuesta a lo que anota la historiografía clásica, como si se tratase de un extraño proceso involutivo de la cultura de la casa moderna.