摘要:El objetivo de este artículo es problematizar la manera en que la emergencia de demandas y su inscripción de un nuevo espacio de representación pueden dislocar el carácter instituyente de la política. En primer lugar, plantea que lo político opera sobre los límites del demos, expandiendo o restringiendo las diferencias, contadas como diferencias significativas en la comunidad. En segundo lugar, argumenta que esa cuenta se estructura a través de la asignación de ciertas capacidades sensibles a las diferencias que pueden significar un cambio respecto a la definición de lo común de la comunidad. En tercer lugar, el artículo señala que ese reparto de lo sensible está vinculado a un sujeto que puede hablar y ser escuchado en tanto portador de una palabra legítima, una diferencia que puede decir la verdad a través de prácticas parresiastas. En un contexto en el que todo el mundo puede hablar, porque la institucionalidad democrática así lo determina, aparece el riesgo de una mala parrhesía y de que se pierda la oportunidad de identificar la palabra veraz, dispersa en la masa.