摘要:Pedro Fabro fue un hombre que alcanzó Amor y trató de comunicarlo a sus contemporáneos
convencido que era el medio más eficaz, y las más de las veces también el más
escondido, para realizar la finalidad de la existencia humana1. Una finalidad que encuentra
una realización única e irrepetible en cada persona, pero que lleva a todas al
mismo puerto, a la felicidad del amor de Dios. Fabro no aspiró a otra cosa para sí mismo
que alcanzar ese Amor, y por eso se empeñó con alma, corazón y vida a buscar y encontrar
a Dios; y porque no quiso ofrecer otra cosa en su apostolado, dedicó todas sus
fuerzas en colaborar con la gracia para que aquel Amor que él buscaba para sí pudiese
abrirse camino también en sus prójimos para edificar en ese modo, y no en otro, la
Iglesia de Cristo tan fuertemente probada en los 10 años de su apostolado, especialmente
en Alemania, a la que dedicó lo mejor de sí.